Friday, April 02, 2010

Cinco periodistas asesinados en un mes en Honduras: ¿donde están los titulares?

Cinco periodistas asesinados en Honduras en el mes de marzo, 150 ejecuciones extrajudiciales desde el golpe del 28 de junio, todas atribuidas a los organismos de represión y a paramilitares contratados por el régimen, no son suficientes para llamar la atención de la prensa comercial del continente, que arremete contra Cuba y Venezuela.



José Bayardo Mairena, de 52 años, asesinado al salir de su programa de radio.

Mientras, el mecanismo de propaganda del Departamento de Estado apoyado por las agencias internacionales, las cadenas internacionales de órganos de prensa comerciales y su red de clientes regionales, multiplica los titulares contra las naciones progresistas y reporta la violencia en Honduras fuera de su contexto político; la resistencia hondureña reclama a gritos manifestaciones de solidaridad internacional ante las ejecuciones cometidas a diario por el aparato represivo articulado por los golpistas.

En los últimos días tanto el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), como el colectivo de Artistas en Resistencia y otras organizaciones, han emitido condenas a la escalada de violencia desencadenada por el gobierno de "Pepe" Lobo con un enorme saldo de muertos y heridos.

La prensa hondureña ha sido la primera víctima de la ola de asesinatos de las últimas semanas. El 1ro. de marzo fue baleado el periodista Joseph Hernández y herida la colega Carol Cabrera; el 10, fue asesinado David Enrique Meza; el lunes 15, Nahum Palacios Arteaga, mientras José Bayardo Mairena y Manuel de Jesús Juárez fueron ejecutados el viernes 27 de marzo.

Otro periodista, José Alemán, tuvo que abandonar el país precipitadamente después de que los sicarios intentaran asesinarlo en plena calle luego de tirotear su domicilio. Para colmo, agentes de una estación de la policía, donde buscó refugio le dijeron que eran incapaces de garantizar su seguridad.

Los grupos de resistencia han denunciado al secretario de Seguridad, Óscar Álvarez, responsable del sistema de represión heredado del régimen dictatorial de Roberto Micheletti, que se mantiene en plena actividad.

Poco después del asalto a la Casa Presidencial por los golpistas, el 28 de junio del 2009, cuando el presidente Manuel Zelaya fue sorprendido en su casa y expulsado del país, con la complicidad de Estados Unidos, varios medios de prensa, entre ellos Radio Globo y el Canal 36, fueron cerrados en redadas salvajes.

Por otro lado, los dueños de los principales medios de comunicación fueron parte de la conspiración. No solo dieron a Micheletti un apoyo absoluto, sino que el principal representante de esta prensa ultraderechista, Jorge Canahuati, pagó de su propio bolsillo parte de la campaña de cabildeo que se desarrolló entonces en Washington a favor de la dictadura.

En cuanto a los autoproclamados "defensores de la prensa", tales como Reporteros Sin Fronteras, el Committee to Protect Journalists, la Sociedad Interamericana de Prensa, todos observan una discreción diametralmente opuesta a la actitud constantemente agresiva y politizada demostrada contra Cuba y Venezuela, lo cual solo confirma su vinculación con el aparato de inteligencia norteamericano.

Llama la atención como de parte de estas organizaciones, que se benefician de una cobertura integral por parte de las grandes agencias de prensa, se evita a todo costo politizar sus discretas solicitudes de investigaciones dirigidas a las propias autoridades hondureñas que, según la resistencia popular, generan la masacre.

Para la Plataforma de Derechos Humanos, se trata de una "estrategia de terror, inmovilización y persecución contra opositores al golpe de Estado y gobierno de facto" ante la cual se pide "la intervención de la comunidad internacional y de los organismos internacionales de derechos humanos para que el régimen actual detenga esta ola de criminalidad e investigue las muertes" de las víctimas.

Para evitar del derrumbe de su régimen golpista, Micheletti y sus cómplices recurrieron a criminales tales como Billy Joya, creador con sus asesores norteamericanos de "Los Cobras", comandos de elite entrenados para matar, y veterano miembro del siniestro batallón 3-16 creado por la CIA, que persiguió, torturó y desapareció a cientos de hondureños en la guerra sucia de los años ochenta.

Joya trabajó bajo las órdenes del embajador y oficial CIA John Negroponte, quien dirigió la contra nicaragüense desde la embajada norteamericana en Tegucigalpa.

Implicado en la coordinación del golpe de Estado de junio pasado, John Negroponte trabaja actualmente como asesor de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

En Miami, donde radica la colonia de ex mandatarios corruptos, torturadores y asesinos más grande del continente, el silencio mediático es casi absoluto, al igual que el de los políticos, que hace apenas unos meses viajaban a Tegucigalpa a elogiar a Micheletti.

Ninguna investigación acerca de las agresiones contra periodistas desde el golpe de Estado ha llevado al arresto de un solo sospechoso.

Thursday, May 07, 2009

Fraternal encuentro de Raúl y el Primer Ministro de Laos


El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y el compañero Bouasone Bouphavanh, primer ministro de la República Democrática Popular Lao, intercambiaron acerca de las positivas relaciones entre ambos países, así como sobre otros temas de interés general.



El mandatario cubano transmitió un saludo a los dirigentes y al pueblo lao, y reiteró la gratitud por su permanente solidaridad. Bouasone Bouphavanh afirmó que esa actitud estaba en consonancia con la larga amistad que une a ambas naciones, fortalecida con la visita de Raúl a Laos en el año 2005. Agradeció igualmente el aporte cubano al desarrollo de su patria.

Estuvieron presentes el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y Khampo Khyhamphitoune, embajador de Laos en Cuba.

Tuesday, July 10, 2007

Posada Carriles y la otra mafia

REINALDO TALADRID HERRERO

A finales de 1975, los investigadores del Comité Selecto sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes tuvieron acceso a una serie de documentos secretos de la CIA relacionados con varios terroristas cubanos, entre ellos Posada Carriles, dado que estos personajes salían mencionados en varias partes como vinculados al asesinato del presidente John F. Kennedy. Los investigadores pudieron ver los contenidos y tomar notas, pero los documentos no se desclasificaron y todavía hoy son secretos.


Años después, en 1998, el diario The New York Times tuvo acceso a las notas que tomaron estos investigadores. De acuerdo a lo publicado por dicho rotativo el 13 de julio de 1998, en dichas notas se puede leer:

"Los expedientes de inteligencia contenían intrigantes referencias a los tratos de Posada con Frank ‘Lefty’ Rosenthal, a quien se describe en uno de estos informes como un ‘bien conocido gángster’, quien se convirtió en el modelo para el personaje central de la película de ficción ‘Casino’ (interpretada por Robert de Niro en 1995).

"Durante el verano de 1965, el Sr. Posada estuvo involucrado en el suministro de silenciadores, explosivos C-4, detonadores y granadas de mano al Sr. Rosenthal", de acuerdo a un Informe de Inteligencia del Departamento de Defensa de los EE.UU. Un año después, continúa el Informe "el Sr. Posada suministró 150 pequeñas bombas y algunos fusibles al Sr. Rosenthal bajo la amenaza de daño corporal".

Y aquí empiezan a aparecer curiosas contradicciones y coincidencias.

Ese mismo año, 1965, según otro documento desclasificado de la CIA, Posada se encontraba junto al fallecido Jorge Mas Canosa preparando dinamitar con explosivo C-4 un barco soviético en el puerto mexicano de Veracruz, así como poner una bomba en un local de una asociación de amistad con la URSS también en México, o sea era la CIA quien le suministraba los explosivos y otros aditamentos militares para realizar terrorismo contra Cuba y luego el mafioso Posada los traficaba con uno de los más conocidos gángsteres norteamericanos del momento.

Al parecer la estación de la CIA JM/ Wave, que dirigía en detalles las actividades de Posada, se molestó al enterarse. Así describe The New York Times esta "molestia", de acuerdo a lo que pudieron leer los periodistas en las notas que tomaron los investigadores congresionales de los aún secretos documentos de la CIA sobre Posada:

"Un Informe de 1967 lacónicamente expresa que la Estación solo se enteró recientemente de esta transacción". Por otra parte un "Memorando para los Archivos" dice que el momento sugiere que Posada puede haber estado también trabajando como empleado para Rosenthal y solo reportaba transacciones a la Agencia cuando la cosa se ponía caliente.

Y mientras esto ocurría, ¿qué pasaba con el jefe gangsteril?

The New York Times explica que "en esos momentos el Sr. Rosenthal dejó Miami para ir hacia Las Vegas, Nevada, después de haber sido interrogado por la policía en Miami en relación a una serie de atentados con bombas no esclarecidos".

Pero hay más; cuando se analiza otro documento secreto de los Archivos del Ejército de los EE.UU. de fecha 5 de abril de 1972, desclasificado por el Proyecto Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad George Washington, se puede leer que "a solicitud de Posada en 1966 para un empleo o puesto remunerado en la reserva militar le fue denegada... ", esta solicitud de Posada "no fue aprobada" en septiembre de 1966, luego de "una investigación de fondo por parte del Comando de Inteligencia del Ejército".

No cabe dudas que el Informe de Inteligencia del Ejército que detallaba sus negocios como asociado del jefe mafioso Lefty Rosenthal, ya explicado anteriormente, fue la causa de esta negativa.

Y al parecer la CIA se entera con posterioridad de todo esto, se enoja y de pronto ahora se descubre en un documento secreto, también desclasificado, que por lo anterior la estación de la CIA JM/Wave afirma que "dio de baja a Posada el 11 de julio de 1967".

El documento en cuestión se titula "Datos Biográficos Actualizados", está clasificado como "Secreto" y según dos reporteros del diario The Miami Herald, que vieron el mismo y lo detallaron en un trabajo publicado el 1 de Julio del 2006, allí se puede leer que: "Posada terminó como C.I. (o sea Informante Confidencial en inglés) de JM/Wave el 11 de julio de 1967". agregan que "al final del documento están unas notas manuscritas que enumeran referencias a contactos de Posada con el reputado gángster Frank ‘Lefty’ Rosenthal".

Aquí afloran las aparentes contradicciones: ¿cómo si la estación JM/ Wave le dio de baja en julio de 1967, The New York Times en su famoso artículo del 13 julio de 1998 afirma que: "Parece que los lazos de Posada con la Agencia habían empezado a descoserse. Un Informe de febrero de 1968 se quejaba de su ‘tendencia a involucrarse en actividades clandestinas de sabotaje’." Unos meses después en junio de 1968, "el Sr. Posada fue interrogado sobre su no reportada asociación con elementos gangsteriles y robos a la CIA, más otros temas".

La primera es que a Posada se le dio de baja de JM/Wave, pero no de la CIA. Esta "baja de JM/Wave" ayudaba al objetivo de poder enviarlo de manera más encubierta, con una "fachada" más sólida, a su nueva misión de la CIA en la DISIP en Venezuela. Si la Agencia en 1968 está analizando los "problemas" de Posada, es porque no han cortado en absoluto con dicho agente. Es el mismo método que usarán después en febrero de 1976: dar a entender que han "cortado con su agente", para que lo que este haga parezca que no es bajo órdenes de la CIA, sino que son "acciones independientes".

Lo segundo es que el principal problema no es que Posada se vincule con la mafia sino que "no informe" de sus andanzas extralaborales delictivas y, por supuesto, que "le robe a la CIA" los materiales para vendérselos a la mafia. Pero no cabe duda que ya era un agente tan valioso, o ya sabía tanto, que estos pecados menores eran fácilmente perdonables.

Finalmente, es contradictorio que en los dos años anteriores a estos "incidentes" de los negocios de Posada con la mafia, las evaluaciones que hiciera la CIA de su agente y que se pudieron conocer a través de las notas de los Investigadores congresionales dijeran así:

"1965: es de buen carácter, muy confiable, conciente en materia de seguridad".

"1966: su cumplimiento de todas las tareas asignadas ha sido excelente".

Pero nada pasó y así es que llega Posada a Venezuela a cumplir su nueva misión de la CIA. Si había cometido el gravísimo delito de tráfico de armas y explosivos con la mafia norteamericana, eso no era importante mientras fuera el fiel agente del imperio norteamericano.

La actividad mafiosa de Posada, a pesar de estos "incidentes", no se terminó y así podemos leer en un documento desclasificado de la CIA del 17 de abril de 1972, titulado "Cuestionario de Registro Personal de Posada". (P.R.Q. por sus siglas), que: "... en ese tiempo Posada era un oficial de alto rango dentro del Servicio de Inteligencia de Venezuela, DISIP, a cargo de las llamadas ‘demoliciones’."

Un poco más adelante en el mismo documento se expresa: "La CIA comenzó a tener algunas inquietudes sobre él, (Posada) basadas en informes que sostenían que Posada había entrado equipos explosivos de la CIA a Venezuela, y que tenía vínculos con una figura de la mafia de Miami llamada ‘Lefty’ Rosenthal".

Así que siguió en Venezuela haciendo exactamente lo mismo que en Miami, traficando armas y explosivos propiedad de la CIA, con el connotado jefe gangsteril Frank "Lefty" Rosenthal.

Y ¿qué hacía en esa época Rosenthal?

Según se revela en el libro de Nicholas Pileggi Casino: Amor y honor en las Vegas... cuando "Lefty" Rosenthal dirigía en los 70 el Hotel Casino Stardust en las Vegas, recibía en ocasiones a Adnan Khashoggi, traficante de armas de Arabia Saudita.

Lefty invitaba por la casa a 20 o 30 miembros del séquito de Khashoggi a espectáculos y bebidas. Y en cambio, el traficante de armas se olvidaría de una apuesta.

Rosenthal le confesó al autor (Nicholas Pileggi) que Khashoggi podía gastar hasta 2 millones de dólares.

En dicho libro, más otras numerosas fuentes públicas de la época, así como en los resultados de la investigación del Congreso de los EE.UU. sobre el escándalo Irán Contras, se sabe que Khashoggi fue una de las personas que Oliver North (entonces del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca) utilizaría como agente para el intercambio de armas por rehenes.

Posada Carriles en ese momento está descrito en documentos de la CIA, del FBI y la Oficina del Fiscal Independiente a cargo de la investigación del escándalo Irán Contras como: "Ramón Medina, Director de Operaciones de la Base Aérea de Ilopango" que era el centro de la ilegal operación de abastecimiento de armas a la Contra nicaragüense, zona en la que también estuvo en contacto con su asociado y traficante internacional de armas Mario Delamico, quien lo acompañaría en posteriores acciones terroristas.

Es mucho mayor la evidencia del Posada Carriles mafioso que se encuentra en documentos del gobierno de los EE.UU.

Resulta que, según documentos de la CIA, que como ya explicamos aún permanecen clasificados como "secretos", y de los que investigadores congresionales del asesinato de Kennedy pudieron tomar notas, a las que tuvo acceso The New York Times en 1998, se puede leer que la CIA volvió a descubrir en 1976 que Posada era un delincuente común y un mafioso de verdad. Así en julio de 1998, el diario neoyorquino describió que la causa de esta "nueva crisis entre Posada y la CIA", se originó: "...por un informe de Inteligencia de que Posada puede estar involucrado en el contrabando de cocaína de Colombia a Miami a través de Venezuela, así como la falsificación de dinero estadounidense en Venezuela.

"... la CIA decidió no enfrentar directamente a Posada para no comprometer las investigaciones en marcha. A Posada se le interrogó y solo se le halló culpable de tener malas amistades".

"Aun así en febrero de 1976 los oficiales de la Agencia decidieron romper sus vínculos con Posada, por lo que misteriosamente se describió en los documentos como preocupaciones en torno a asuntos tributarios pendientes".

Hoy se sabe que el vínculo entre Posada y la CIA nunca se rompió.

Pero hay más de sus actividades delincuenciales, aunque no son documentos del gobierno de los EE.UU., están en poder del FBI desde julio de 1998. En una de las transcripciones de las llamadas realizadas por Posada Carriles desde El Salvador a Venezuela se puede leer que en la efectuada el 30 de julio de 1997 donde habla con alguien no identificado. Posada le dice: "... mira, esta detención me afecta porque él es una gente mía y además la están vinculando a un secuestro y eso no es nada bueno... yo ya estoy buscando alguien que lo represente legalmente... dale mis saludos a Arpad (Arpad Bango, ex segundo jefe de la DISIP) y dile que pronto iré a verlo... "

O sea Posada Carriles "el luchador y militante anticastrista, patriota, disidente y héroe" de la mafia terrorista de Miami, aparece, según el gobierno de los EE.UU., como comisor de delitos graves en cualquier código penal del mundo, de tráfico de armas y explosivos con la mafia, contrabando de cocaína, falsificación de dinero y secuestro.

Friday, October 27, 2006

La cárcel sin ley

Las iguanas tienen en Guantánamo más derechos que los detenidos en el gulac de nuestro tiempo. Como la especie protegida que son, por las carreteras de la base estadounidense en Cuba tiene que conducirse a menos de 40 kilómetros por hora para evitar atropellarlas. Cuando las prisas, el despiste o la crueldad de algún soldado no respetan ese límite y alguno de estos saurios resulta aplastado, el infractor debe pagar 10 000 dólares de multa. A orillas del idílico Caribe, se levanta un centro de detención que ha secuestrado al mundo en algo más de cuatro años la existencia de unas 800 personas. "Algo más de 430 o algo menos de esa cifra son los detenidos que están ahora aquí, el resto ha sido liberado", concede enigmático el general Edward Leacock, segundo en la cadena de mando al frente del escenario de la pesadilla que es Guantánamo.

Así los transportan hacia la prisión sin ley.

No fotos. No grabadora. No se puede utilizar ninguno de los nombres de los presentes. Sólo se accede a la sala con papel y bolígrafo. Las credenciales se deben de dejar fuera para que el detenido no te pueda identificar. La parodia de la justicia que los militares representan en Guantánamo está a punto de comenzar. La puerta de entrada a la sala avisa y anuncia: "Juicio en marcha". Dentro todo está dispuesto. El sillón del juez. La mesa para la defensa, la mesa para la acusación. El lugar para la prensa. Asientos adicionales para los testigos. Las paredes son blancas, no hay ventanas, en el exterior puede ser de día o de noche. Fuera es de día y hace calor, esto es Cuba. Dentro hace frío. El aire acondicionado provoca que castañeen los dientes y que se vuelen los folios. El mobiliario es vulgar. En cada esquina hay una cámara que grabará el proceso y cuyas imágenes ven otros militares o agentes de inteligencia en la sala contigua. Todo, presidido por la bandera de Estados Unidos.

Jaulas como celdas.

"¡En pie!", exclama en tono marcial un teniente de la Marina. Se levanta el preso, corpulento (la dieta diaria en GITMO, la abreviatura con la que se conoce a la larga y complicada pronunciación de Guantánamo para los norteamericanos, consta de 4 200 calorías, que frente a un ejercicio físico mínimo, conduce a la gordura), larga barba, un afgano de 27 años y sobre cuyo nombre los militares una vez más exigen total discreción y obligan a firmar un documento en el que se acepta no revelarlo; se levanta el traductor; se levanta el militar americano que representa al detenido; se levantan los únicos dos periodistas a los que se ha concedido la gracia de asistir al circo. "Esta corte inicia su sesión", certifica solemne una capitana de la Marina que acaba de entrar y cuya función es hacer de juez. Excepto reo, periodistas y traductor, el resto de las personas que ocupan el recinto ejercen de actores, son militares representando papeles.

Los presos tienen menos derechos que las iguanas.

De la sala habían salido poco antes dos soldados muy jóvenes —mujer y hombre— en uniforme de la Armada con las manos cubiertas por asépticos guantes de plástico verde. Acababan de entregar al preso y antes de partir le dejaron amarrado al suelo con las cadenas que le abrazan los tobillos. Todo está diseñado al milímetro: el detenido se sienta en una vulgar silla de plástico blanca —"que no supone un peligro ni para él ni para los demás", dice de la silla el capitán Waddingham cuando instruye a las dos reporteras en lo que van a ver a continuación— y en el suelo hay una argolla a la que le anclan para que su movilidad sea cero. Las manos esposadas se sujetan contra su regazo. Su uniforme es blanco, lo que significa que su grado de maldad es el más bajo dentro del rango que otorgan los militares estadounidenses en Guantánamo. Si el detenido es considerado de peligrosidad media, su vestimenta es color camel. El naranja cubre los cuerpos de aquellos que, incluso tras años de encierro, siguen sin doblegar su voluntad. Los de buena conducta tienen cepillo de dientes, rollo de papel higiénico, jabón, champú, sábanas, mantas y ropa interior. Los rebeldes se lavan los dientes con el dedo, se les concede una tira de papel para limpiarse y duermen sobre el duro camastro. Los que han intentado quitarse la vida... A esos se les coloca una suerte de camisa de fuerza verde oscuro sobre su cuerpo desnudo. Eso sí: todas las celdas, de castigo o no, tienen impresa una cruz que señala a la Meca.

Camp Delta: la cárcel en la ilegal base de Guantánamo.

El cabello peinado en un moño hace que se le estire la piel de la cara, el uniforme impecablemente planchado, unas gigantes gafas le cubren casi la mitad del rostro. Es la capitana de la Marina a la que le han dado el libreto del juez. Dentro de un archivador de plástico blanco posee escritas todas y cada una de las palabras que desde ese momento pronunciará. Como las tiene escritas en pastún el intérprete del detenido. Para los actores-militares nada es espontáneo. Para el reo todo es tan pesadillesco que puede que tampoco le parezca real.

"¿Jura que lo que va a decir es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?", cuestiona en inglés la capitana al detenido. Acto seguido, el intérprete, un afgano con pasaporte estadounidense designado por el Gobierno de EE.UU. para el trabajo, pregunta lo mismo en lengua pastún. Muy bajito, el acusado responde con paciencia: "Ya lo he jurado dos veces, lo juro otra vez". Dos veces. Desde que fue capturado por el Ejército norteamericano en su lucha contra el terrorismo a mediados del año 2002 en Afganistán, el hombre con nombre irrevelable se ha sentado ya otras dos veces ante quienes deciden su encierro o su libertad. Las ocasiones anteriores sus carceleros debieron creer que no se había redimido, porque aquí sigue, aquí está de nuevo, sentado frente a la farsa de tribunal que le juzga.

"¿Sí o no?", inquiere impaciente otro militar de alto rango, este de la Armada. El traductor, con risa nerviosa, le hace llegar la pregunta, adornada con amabilidades o con recomendaciones de que conteste que sí y que acabe todo de una vez, a tenor de la longitud, que no se corresponde con un corto sí o no. Finalmente llega el sí, lo jura, "por Alá". Pregunta: "¿Pertenecía usted a Al Qaeda, la banda terrorista de Osama Bin Laden?" Respuesta: "Cuando llegaron los talibanes huimos a Paquistán...". "¿Sí o no?", de nuevo el militar de las afirmaciones o las negaciones. De nuevo el intérprete, inquieto, casi asustado, con la cara ruborizada, tratando de aconsejar a su "cliente". Llega el resultado de su mediación: "No". Pregunta: "¿Por qué considera que usted ya no es un peligro para Estados Unidos?" Respuesta: "Lo repito por tercera vez, nunca he dicho una sola palabra en contra de América, soy amigo de América y de los americanos", declara mecánicamente.

Durante medio minuto, el acusado que no sabe de qué se le acusa porque nunca se le han mostrado pruebas en su contra, porque nunca se han presentado cargos legales ante un juez en su contra —solo 10 de los detenidos en Guantánamo tienen abierto juicio—, porque nunca ha tenido un abogado que le represente, sostiene la mirada con la periodista. El detenido sabe que si hoy no convence, tendrá que esperar otro año hasta que su caso vuelva a ser revisado. Mira a ambos lados y sabe que está solo. Nada ni nadie está de su lado. Junto a las reporteras y al intérprete, él es el único civil de la sala. Frente a siete militares, uno de los cuales hace verdaderos esfuerzos para no dormirse en la soporífera tarde cubana. No hay testigos. No hay abogados. Su mirada dice que es consciente de que puede estar atrapado en el agujero negro que es Guantánamo de por vida o hasta que el nuevo orden que ha instaurado el presidente George W. Bush se derrumbe. "Soy inocente", atina a decir. "Soy inocente". Y vuelve a buscar una mirada que cuente su tragedia fuera de esas cuatro paredes.

La capitana de moño tirante le contempla. Y resuelve: "Esta corte decidirá. Se levanta la sesión". Sale con paso marcial. ¿Qué sesión, si no es un juicio? ¿Qué corte, si no hay magistrados? ¿Qué condena, si no hay cargos? "Nadie le ha creído", comenta a su sargento el soldado de guantes verdes que liberará del suelo al reo y le transportará a paso lento, todo lo deprisa que le permiten las cortas cadenas que le atenazan los tobillos, hasta su celda. Lo que nadie creería si pudiera contemplarlo es lo que sucedió el jueves 18 de octubre entre las 13:00 y las 14:27 en una sala blanca en la base naval de Guantánamo, Cuba, en la que debía de haberse leído a la entrada: "Farsa de juicio en marcha".

El general Leacock dice: "Le voy a dar el titular del día de hoy: No existe en el mundo un campo de detención más transparente que Guantánamo". Esa transparencia es la que hace que el tayiko Zen Ulabedin Merozhev comparta con su intérprete que lleva cinco años sin ver su rostro. Imagínenselo por un momento: cinco años sin poder verse en un espejo. Cinco años abducido en un campo de detención a miles de kilómetros de distancia de su hogar. Cinco años sin derechos.

Hay que recordar que más de 800 personas, incluidos menores, han pasado por las celdas de Guantánamo desde su creación como herramienta en la guerra contra el terrorismo en el 2002. Que un número aproximado a los 430 siguen confinados. Que sólo 10 tienen cargos formales. Que las denuncias de torturas físicas y psicológicas han sido constantes. Que la Convención de Ginebra ha sido violada y pervertida, porque los militares la usan como excusa para prohibir las fotografías. Hay que recordar, porque si no, tras el tour que ofrece el Ejército de EE.UU., con clínica dental y libros de Harry Potter en árabe para los presos, uno creería que está en un campo de recreo a orillas del Caribe.

"Están mintiendo", grita un detenido.

Camp V. El último centro de reclusión puesto en pie por los militares de EE.UU. Frío como el acero, aséptico como una morgue, inexpugnable como una fortaleza. El marine recita sus bondades. "Capacidad para 100 reclusos. Tecnología de punta. Cámaras en cada celda. Construido a imagen de la prisión de máxima seguridad de Indiana". No puede estar más acertado. En cuanto la puerta automática que separa la calle de la cárcel se cierra, se está enterrado en vida y se quiere huir. Y sólo se lleva cinco minutos. Los fantasmas que sobreviven en celdas de cuatro por tres metros llevan cuatro años.

"Señora, no puede situarse detrás de mí", advierte el soldado. "No puede fotografiar ni a mis soldados ni el centro de control de mi prisión". El uso del posesivo hace sentir escalofríos. "Puede fotografiar el sillón para los interrogatorios, tan cómodo como cualquiera de los que hay en las casas", dice mientras introduce a la prensa en la sala. A los pies del sillón de terciopelo hay unas esposas que nacen del suelo, de las que se sujetará al futuro interrogado. Es la primera habitación del pasillo. A continuación, están las celdas. Cuando se cierra la puerta de la celda, la jaula queda sellada. Eso evita los incómodos "cócteles" que los detenidos preparan para los guardas. En Camp Delta, donde solo una alambrada les separa de sus carceleros, los presos lanzan "fluidos corporales" —orina y excrementos—. Pero todavía no se ha construido en Guantánamo el muro que pueda con los gritos de la desesperación. Es Ramadán. Es la hora de la oración. Entre las plegarias en árabe, un detenido acierta a gritar en un precario inglés cuando se percata de la presencia de la periodista: "¡Le están mintiendo!".

Thursday, October 26, 2006

La destrucción del dossier Posada está acorde con la política de Bush

Afirma Max Rameau, vocero de CopWatch, en Miami

Jean Guy Allard

Que el FBI de Miami haya destruido el expediente de Luis Posada Carriles no constituye una sorpresa al estar "siempre más claro que la administración de Bush no está en contra de los terroristas o del terrorismo, sino contra el terrorismo que no es dirigido hacia sus propios blancos predeterminados", afirma Max Rameau, vocero de CopWatch, grupo miamense de defensa contra los abusos policíacos.

Para la administración de Bush, Posada Carriles y Orlando Bosch no son terroristas.



"Lejos de denegar esa aserción, la extrema derecha entiende este hecho perfectamente", añade el líder comunitario, quien dirige ese proyecto del Center for Pan-African Development, en entrevista con Granma.

Rameau señala el caso de Orlando Bosch, quien, al igual que Posada, "entiende la Guerra contra el Terror de la administración de Bush". Recuerda cómo, en abril del 2006, este terrorista otorgó una entrevista a WJAN, el canal 41 de Miami —una estación de televisión que retransmite a CNN en español—, en la cual lo dijo todo acerca de la destrucción del avión de Cubana salvo confesarlo.

"Mientras se negaba a decir ‘sí, yo lo hice’, cuando se le preguntó acerca de la gente que fue asesinada a bordo, contestó: ‘En una guerra, chico, como la que llevamos nosotros que queremos la libertad, usted tiene que derribar aviones, usted tiene que hundir barcos, usted tiene que estar preparado para atacar lo que esté a su alcance’. Así que la pregunta es: ¿cuál es la suerte de este hombre que va a la televisión —nada menos que de un afiliado de la CNN— para hablar de su papel en la voladura de una avión? Hoy, sigue viviendo en Miami, sin ser molestado por la policía de la Guerra contra el Terror."

Rameau recuerda también cómo José Antonio Llama, ex directivo de la Fundación Nacional Cubano-Americana, confesó el 22 de junio del 2006, en la primera plana del Miami Herald, que él y sus colegas "de esa organización, reconocida como sin objetivo lucrativo y exenta de impuestos", compró fusiles, explosivos, barcos y helicópteros "para destruir edificios y matar gente en Cuba".

"Aunque no puede sorprender la decisión política del gobierno de Estados Unidos —primero bajo Clinton en los noventa, cuando el complot estaba en plena ejecución, y ahora bajo Bush— de dejar libres en las calles de Miami a Llama y a sus amigos, el Herald, que es parte de la ‘prensa libre’ de EE.UU., ha escrito esa historia sin nunca usar la palabra ‘terrorismo’ para describir el acto de hacer explotar edificios y matar a civiles."

Para demostrar esa política de doble rasero, Rameau cita el hecho de que el mismo día de la publicación del artículo del Herald, el FBI y el Departamento de la Seguridad de la Patria ocuparon un pequeño edificio en uno de los barrios más pobres del sur de EE.UU., el reparto Liberty City, de Miami. Siete hombres fueron arrestados bajo cargos vinculados al terrorismo. "Ninguno tenía armas o dinero ni entrenamiento", comenta el responsable de CopWatch. "Sin embargo, todos eran negros".

"Es difícil imaginar lo que ocurriría con un hombre negro que fuese a una estación de televisión para contar cómo destruyó aviones o edificios. Así que, mientras siete hombres pobres son ‘satanizados’ por el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación por no hacer nada, dos hombres blancos se encuentran libres después de confesar actos de terrorismo."

En la llamada guerra contra la droga, explica el líder comunitario, la mayoría de los arrestos es de jóvenes negros. "Esa gente pocas veces recibe asesoría y sus vidas son destruidas a su salida de la cárcel", dijo.

"Sin embargo, cuando jóvenes blancos ricos toman drogas, pueden todavía llegar a ser presidentes de Estados Unidos. Esta realidad lleva a hacerse preguntas obvias sobre si hay realmente una ‘guerra contra la droga’ o si esta ‘guerra’ no se usa como pretexto para alcanzar objetivos predeterminados¼ "

"Hay que hacerse ahora la misma pregunta sobre la Guerra contra el Terror", concluyó Rameau.

Wednesday, October 25, 2006

¿Pura coincidencia?

REINALDO TALADRID HERRERO

Uno de los aportes del cine a la vida cotidiana ha sido ese famoso cartel donde más o menos se lee que "cualquier semejanza de los hechos y personajes de esta película con la realidad es pura coincidencia".

George Bush padre fue el encargado de la CIA en 1960 en reclutar a un grupo de cubanos para llevar adelante misiones especiales, como al cabecilla
terrorista que saluda en la foto y quien veinte años después, con su apoyo desde la vicepresidencia primero y luego en la presidencia de Estados Unidos, respaldó con toda energía cuando la Casa Blanca alentó la creación de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA). Se trata de Jorge Mas Canosa.

No estoy seguro si calificaría lo que dice el famoso cartelito en lo que voy analizar en el presente comentario.

En estos días se ha hablado y discutido bastante sobre la aparición, no muy publicitada, de la continuación del llamado Plan Bush para Cuba o como se denomina formalmente "Informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre".

Uno de los más agresivos y repudiados capítulos del Plan Bush es donde se puede leer sobre la imaginaria "devolución de propiedades". El compañero Ricardo Alarcón en su trabajo publicado en Granma, Crónica de una guerra anunciada, describe así lo que, como aspiración, plantea este acápite:

"Devolución a sus antiguos dueños de todas las propiedades, incluidas todas las viviendas de las que millones de famil ias serían desalojadas, en menos de un año y bajo la supervisión y el control del Gobierno norteamericano mediante la Comisión del Gobierno de Estados Unidos para la Devolución de Propiedades."

Pues bien, hay algo que encontré en las páginas desde la 202 hasta la 207 del libro "Dinastía Americana: Aristocracia, fortuna, y las políticas de engaño en la Casa de los Bush", del autor norteamericano Kevin Phillips, que fue publicado por la editorial Penguin, de Nueva York, en el 2004.

Dice así el citado texto:

"Walker (se refiere a George Herbert Walker bisabuelo del actual Presidente) además de sus negocios europeos, tenía viejos y duraderos vínculos con Cuba y sirvió como Director de siete compañías vinculadas entre sí durante la mitad de los años 20 y los primeros años de la década de los treinta:

· The Cuba Company.

· The Cuban Railroad.

· Cuban Dominican Sugar.

· Barahona Sugar.

· Cuba Distilling.

· Sugar Estates of Oriente.

· Atlantic Fruit and Sugar.

Explica el autor: "Walker estaba involucrado con la Isla a través de tres industrias principales: el azúcar, la destilación de ron y el ferrocarril que servía a estas compañías. En los finales de los 30 y principios de los años 40, el tío favorito del joven Bush (se refiere al padre del actual Presidente) Herbie, tomó el directorado de varias de estas compañías azucareras cubanodominicanas, las cuales finalmente se unieron en la West Indies Sugar Company en 1942¼&"¼George Herbert Walker Jr. (tío del padre del actual Presidente) debe de haber estado aun más enfurecido en 1960 cuando Castro nacionalizó la compañía West Indies Sugar Company de la que había sido director hasta 1959¼ entre 1957 y 1960 los activos de la compañía West Indies Sugar cayeron de un valor de 53 millones hasta prácticamente nada, al nacionalizar el régimen de Castro las tierras, los ingenios y la maquinaria de la compañía."

Y continúa explicando Kevin Phillips en su libro: "El abuelo Walker (bisabuelo del actual Presidente) había muerto en 1953, pero Prescott Bush (abuelo del actual Presidente) también tenía una considerable involucración sicológica con Cuba, su política y su importancia para los EE.UU.¼&"¼El destino de Cuba sería una preocupación personal y profesional para Prescott y George Herbert Walker Bush (abuelo y padre respectivamente del actual Presidente)¼&"Las lealtades de la vieja era de Batista persistirían aun hasta el siglo XXI, cuando el gobernador de la Florida Jeb Bush nominó al nieto de Batista, Raúl Cantero, para la Corte Suprema del Estado."

Quizás lo anterior ayude a entender algo que ocurrió desde EE.UU. en relación con Cuba en los años 1960 y 1961, como parte de lo que fue la fracasada invasión de Playa Girón.

El investigador californiano Paul Kangas, en un artículo publicado en la revista The Realist, en 1990 reveló:

"Un documento desclasificado del FBI coloca a Bush (padre) trabajando con el ahora famoso agente de la CIA Félix Rodríguez en el reclutamiento de exiliados cubanos de extrema derecha para la invasión a Cuba. Trasladándose semanalmente de Houston a Miami, Bush junto a Félix Rodríguez se pasó buena parte de los años 60 y 61 reclutando cubanos en Miami para la invasión."

El mismo autor, en otro trabajo publicado en el magazín True Democracy en el verano del 2002 afirmaba:

"Recientemente yo entrevisté al antiguo oficial de enlace de la CIA, L. Fletcher Prouty, quien me dijo que uno de los proyectos que él hizo para la CIA fue en 1961, y consistió en enviar en barcos de la Marina Norteamericana desde un embarcadero a los agentes de la CIA en Guatemala que planeaban la invasión a Cuba. El agregó que envió los tres barcos a un agente de la CIA nombrado George H.W. Bush, quien pintó los tres navíos de manera que lucieran como embarcaciones civiles. Aquel agente de la CIA decidió nombrar los tres barcos y les puso los nombres de su esposa, su ciudad natal y su compañía de petróleo. Les llamó Bárbara, Houston y Zapata."

Y como colofón a todo lo anterior, el autor Kevin Phillips en su ya citado libro del 2004, "Dinastía Americana: Aristocracia, fortuna y la política de engaño en la Casa de los Bush" recordó algo casi desconocido:

"El motivo de los intensos sentimientos de Bush sobre Cuba (se refiere a Prescott Bush, abuelo del actual presidente) aun se mantenían y latían en la campaña que hizo para el Senado en 1964, cuando llamó a una invasión de los EE.UU."

Hasta aquí lo que encontré en este libro y hoy comparto con ustedes.

Para mí está claro que este Plan Bush de anexión y la política de Estados Unidos contra la nación cubana es algo de profundas causas y no un simple conflicto familiar, pero es curioso el vínculo empresarial y sentimental de los Bush.

Por eso creo válido preguntarse:

¿Están algunas de estas compañías o alguna heredera en la lista de reclamaciones que sirve de soporte a la Ley Helms-Burton?

Puede ser que me equivoque y que todo sea pura coincidencia, pero lo que hemos comentado es el espíritu de la Ley de la Esclavitud, como la definió el compañero Raúl; es la raíz de este Plan Bush y ha sido uno de los asuntos neurálgicos de la política de los Estados Unidos contra la nación cubana.

Aquí están de nuevo los hechos, saque usted sus propias conclusiones.

Tuesday, October 24, 2006

El hombre mas peligroso del mundo

Jack Balkin *

Cuando George W. Bush era gobernador de Texas, su estrategia básica era definirse en una postura y negarse a cambiar de opinión, esperando intimidar así a los demás para que se conformasen. Solo cuando se encontraba con una oposición fuerte se retractaba y transigía. Ahora vemos la misma estrategia en su política sobre Iraq. En las últimas semanas, el presidente ha tratado de coaccionar a las Naciones Unidas y ahora al Congreso para que le permitan atacar a Irán, a Corea del Norte y deponer a su líder. Parece que no consigue consenso para ver cumplido su deseo.

Pero el mayor problema no es qué pasará si nadie se enfrenta a estos países, sino qué ocurrirá si nadie se enfrenta al presidente y a su visión de la claridad moral.

Nuestra Constitución dejó al Congreso el poder de declarar la guerra a causa del miedo a que el presidente pudiera actuar unilateralmente, pudiera llevar al país a una guerra tras otra buscando enaltecerse. Aunque el presidente siempre pueda defender la nación si esta fuese atacada, no puede iniciar hostilidades sin la aprobación del Congreso. En el siglo XX el papel del Congreso ya no ha sido tan necesario, de tal forma que el poder del presidente para hacer la guerra se ha visto limitado sobre todo por la política doméstica, la amenaza de represalias nucleares y la ley internacional.

La nueva política de ataques preventivos de la administración Bush es un peligro añadido a este compendio, ya que crea una multitud de incentivos negativos. Con tan solo anunciar las amenazas futuras que merecen una acción preventiva, los presidentes pueden tomar el control de la escena política. Un Jefe de Estado que lleva a un país a la guerra deja de lado el resto de las preocupaciones.

Cambiando las fuerzas de la nación de una ofensiva militar a otra, puede desviar la atención de los fallos domésticos y las torpezas en la política exterior. Cuanto más ataque a otros países preventivamente, más posibilidades hay de que nuestro país sea atacado como respuesta. El mandatario puede entonces justificar una acción militar adicional como respuesta, y ningún americano patriota se opondrá.

De esta forma, él puede efectivamente gobernar mediante la guerra, con consecuencias desastrosas para la nación y para el mundo. Armado con la doctrina de la prevención militar, la perpetua campaña política perfeccionada por nuestro último presidente bien puede convertirse en una campaña militar perpetua para los gobernantes futuros.

El presidente Bush tuvo una buena razón para llevarnos a la guerra tras el 11 de septiembre. Sin embargo, todavía no ha cumplido con su señalado objetivo de eliminar a Al-Qaeda o capturar a Osama bin Laden. Sin haber conseguido la victoria y con Afganistán e Iraq aún inestables, ahora ha intentado atraer nuestra atención hacia una nueva guerra con Irán y Corea del Norte.

Los miembros del Congreso que debatan la autorización para un ataque a Irán deberían preguntar al presidente sobre las futuras acciones militares que está considerando. Teniendo en cuenta la forma en que el mandatario está procediendo en política exterior, puede que Irán no sea la última guerra que nos pida librar.

De cualquier forma, el presidente lleva razón en una cosa. Hoy día el mundo se enfrenta a un hombre dotado de armas de destrucción masiva que manifiesta una actitud agresiva e intimidante y que bien puede sumir al mundo en el caos y provocar una matanza si calcula mal. Esta persona, beligerante, arrogante y segura de sí misma, sí es ciertamente la persona más peligrosa del mundo. El problema es que su nombre es George W. Bush, y que es nuestro presidente.

* Jack M. Balkin es Profesor de Derecho Constitucional y la Primera Enmienda invitado en la Escuela de Derecho de Yale.